¿Qué es la Grafología  Infanto-Juvenil y para qué sirve?

La Grafología  Infanto-Juvenil es una rama de la Grafología que tiene como finalidad el seguimiento de la evolución de la escritura del niño/a desde las primeras expresiones gráficas (garabatos) hasta la edad en la cual la escritura, si ha seguido un proceso de desarrollo correcto, toma ya las características personales de la escritura del adulto (alrededor de los 16 años) cumpliendo las funciones de expresión del pensamiento y de la personalidad.

La Grafología  Infanto-Juvenil sirve también para detectar  posibles problemáticas  que pueden repercutir en el mundo personal, social y escolar del niño o del joven. Es por esta razón que esta rama de la Grafología es una herramienta muy útil tanto para la escuela como para los familiares  o personas cercanas al niño o joven.

El grafismo (que incluye toda expresión gráfica: garabato, dibujo y escritura) es un acto complejo que está influenciado por diferentes factores:

  • Las facultades cognitivas y motrices. El desarrollo madurativo general del niño y, especialmente, de la motricidad (de la cual depende la motricidad fina necesaria para el acto escritor) y la coordinación ojo-mano. También es importante la organización espacial, ya que el niño debe saber situarse en una hoja en blanco y cual es la correcta direccionalidad del trazo. La atención y la memoria son también  facultades que entran en juego en el acto escritor.

 

  • La escolarización y el entrenamiento. Es importante que en el mundo del niño la expresión gráfica esté presente, estimulada desde los primeros garabatos hechos en casa como primera herramienta comunicativa hasta la expresión escrita de la escuela. Toda expresión gráfica debe ser un acto cotidiano, motivador y creativo que repercutirá en el positivo desarrollo global del niño.

 

  • El estado emocional y psicológico del niño o joven. El niño o joven presentará más facilidad a la hora de asimilar cualquier materia que le enseñen en la escuela si su mundo le ofrece el equilibrio necesario para su desarrollo emocional.

Un  estudio profundo de la escritura del  niño, y también del dibujo, nos pueden dar mucha información:

  • Si bien las características grafonómicas del niño no pueden ser interpretadas como en la persona adulta ya que su escritura está todavía en proceso de formación y personalización, sí que podemos observar (incluso en la etapa del garabato y, por descontado, con el dibujo) algunas características personales: energía, necesidad de expansión y contacto, capacidad de reacción al estímulo, capacidad de adaptación, creatividad, agresividad, etc.

 

  • La fase gráfica en la cual se encuentra y si esta fase corresponde a su edad cronológica. Tanto el garabato como el dibujo y la escritura se van desarrollando de acuerdo con la edad del niño, a medida que éste va madurando. Con los conocimientos grafológicos y de los procesos de adquisición de la grafomotricidad, podemos detectar cual es el desarrollo gráfico del niño y si éste está dentro de su edad. Para un correcto desarrollo de la escritura, ésta debe pasar por las siguientes fases: pre-caligráfica (de 5 a 8 años aprox.)  en donde el niño todavía está aprendiendo a escribir y , por tanto, se observarán déficits en la forma, en  la dirección de la línea, en como enlaza las letras, en la dificultad de mantener los espacios regulares entre letras, palabras, líneas, márgenes y una presión irregular; caligráfica (de los 9 a los 12 años aprox. ) cuando el niño ya ha aprendido y automatizado el modelo de escritura que le han enseñado en la escuela, por tanto domina todos los aspectos gráficos: espacios inter-palabra e interlinea, control de los márgenes, buena realización de las formas de las letras, enlaces, etc.  entrando ya, a partir de los 12 años y en adelante, y coincidiendo con la adolescencia, en la fase post-caligráfica en donde el modelo de escritura aprendido en la escuela entra en crisis y el adolescente empieza a personalizar su escritura con sus características propias que le acercan a la escritura de adulto y representativa de su personalidad.  En el caso de que la escritura no se haya desarrollado llegando a superar las tres fases comentadas, y que presente un desequilibrio entre la edad grafomotora y la edad cronológica, nos encontraríamos ante el trastorno del aprendizaje llamado Disgrafía o conocido más popularmente   como “mala letra”.

 

  • La escritura, todo y haber evolucionado acorde con la edad, en un momento dado puede presentar alteraciones que nos den la alarma de la presencia de alguna problemática de tipo emocional, a veces mucho antes que ésta sea patente en el comportamiento del niño o adolescente. Estas señales de alarma pueden consistir en: disgregación del espacio gráfico con exceso de distancia entre palabras, dando la impresión de que en la hoja prevalece el blanco de los espacios sobre el negro del texto; confusión en donde las letras de las línea superior e inferior se pisan sin dejar el espacio adecuado entre ellas; letras muy apretadas entre sí lo cual provoca que las palabras sean más altas que anchas (tienen el aspecto de un acordeón plegado);  exceso de subrayados, tachaduras, retoques, borrados o, también, podemos observar temblores o fragmentaciones en el trazado de las letras. Al detectar alguna de estas características citadas, podemos sospechar que alguna cosa puede estar incidiendo en la vida del niño o adolescente y que puede estar relacionada con estados (dependiendo de la señal de alarma presente) de: dispersión, ansiedad, temor, baja autoestima, etc.

Como  conclusión de este artículo para dar una idea de la Grafología aplicada al ámbito de la infancia y adolescencia, se puede asegurar que la Grafología Infanto-Juvenil o Educativa es una herramienta a tener presente para seguir  el desarrollo adecuado de la escritura del niño o joven  y poder detectar a tiempo cualquier problemática que, inevitablemente, se reflejará en su escritura y nos dará la alarma de la necesidad que presente el niño o joven de un seguimiento por parte del profesional adecuado para su caso.